En las organizaciones es prioritario, optimizar los procesos mediante la eficiencia, eficacia y efectividad, para fidelizar a los clientes. Para ello se debe prestar atención al bienestar laboral. Incluso a los trastornos como el síndrome de solomon que pueden ser un riesgo psicosocial que afecte a los empleados y su trabajo.

Los riesgos laborales no solamente se relacionan con los elementos físicos también, con los factores psicológicos y sociales. Puesto que los mismos pueden ser nocivos para la salud de los trabajadores.

El síndrome de solomon es un trastorno psicológico con el cual un individuo puede manifestar conductas como un conformismo exagerado. Asimismo, evade acciones para destacar, distinguirse y demostrar sus talentos, para evitar ofender o hacer sentir mal a las personas de su entorno.

Este síndrome fue estudiado por primera vez, en el año 1951 por el psicólogo norteamericano Solomon Asch. Este investigador estudió en una institución educativa  a 123 estudiantes voluntarios. Solomon en complicidad con 7 estudiantes efectuaron preguntas a las personas participantes y éstas mintieron a propósito en sus respuestas. Las respuestas fueron dadas, en presencia del resto de los participantes del estudio que, desconocía la estrategia del investigador.

El estudio pretendía determinar, cuántas personas se parcializarían con la opinión de los demás y qué porcentaje, sería sincero y defendería su opinión. Los resultados obtenidos fueron:

Los resultados de este estudio y otros posteriores han demostrado que la mayoría de las personas poseen conductas gregarias. Éstas hacen que las personas actúen de manera conjunta con otras personas, aunque no se tenga una dirección definida.

Por ejemplo, si varias personas van por la calle y de repente se detienen a observar algo, así no esté sucediendo nada, el resto de quienes circulan también, se detendrá a mirar y tratar de averiguar lo que pasa.

Estas conductas son primitivas y hacen que las personas quieran relacionase y la forma de conseguirlo es seguir a otros, para no ser diferentes. Entonces, es cuando se desarrollan conductas extremas como el síndrome de solomon.

Por consiguiente, las personas ansiosas de integrarse en un grupo, dejan de brillar, de destacar sus habilidades para encajar. Ya que, en los estándares sociales las personas con éxito, inteligentes y talentosas no son vistas con agrado.

Síndrome de Solomon, Riesgo Psicosocial en el Trabajo

Tal como señala el refrán, a nadie le gusta ver ojos bonitos en cara ajena, por eso, mucha gente, sin darse cuenta, es influenciada por la envidia. La envidia ha sido calificada como antivalor, pecado capital y virus maligno que corrompe y contagia a quienes se exponen a ella. Incluso los entornos laborales no escapan a ella. Es común en las organizaciones que, existan algunos empleados envidiosos que ejercen influencias negativas sobre sus compañeros.

Por lo tanto, una persona condicionada por presiones sociales y laborales, puede ser inducida a padecer el síndrome de solomon.

Síntomas del Síndrome de Solomon

El Síndrome de Solomon como riesgo psicosocial en el trabajo

Los líderes organizacionales y la Gerencia de Recursos humanos deben velar porque en la empresa, prevalezca un clima laboral favorable. Ya que, el mismo influye en la satisfacción y productividad de los empleados.

Determinar qué tipo de ambiente de trabajo existe, si las relaciones laborales son cordiales y de respeto. O si existe rivalidad en el equipo de trabajo es el primer paso para detectar el verdadero clima laboral.

Laborar con personas tóxicas, envidiosas y negativas, crea un clima laboral denso, donde estos antivalores se reproducen y contagian a los demás empleados. Igualmente, los trabajadores influenciados por personas envidiosas que no destacan sus capacidades sino las disminuyen y relegan, son susceptibles de sufrir:

Exagerada angustia social: El trabajador siente angustia al ser juzgado por su grupo de trabajo, al expresar ideas y opiniones; posiblemente se ha contagiado de síndrome de solomon. Esto lo arrastra a situaciones de estrés y miedo al sufrir descalificación, el trabajador se cohíbe de presentar propuestas que aporten soluciones a la empresa.

Disminución del autoestima: Sin darse cuenta comienzan a desconfiar de sus capacidades y empiezan a inclinarse por las habilidades y opiniones de otras personas. Incluso por encima de las propias. Con el tiempo, su rendimiento laboral disminuye y sienten que no son valorados, ya padecen síndrome de solomon.

Incapacidad para tomar decisiones: No puede resolver situaciones laborales,  por su falta de pericia para decidir qué es correcto y acertado. Esto conlleva a que se retrasen los procesos y disminuya su eficiencia, efectividad y calidad del trabajo. Evidentemente, se está consolidando el síndrome de solomon.

Extremada sensibilidad emocional: Su comportamiento es de aprobación a todo lo que presentan las demás personas, limitando su capacidad reflexiva y análisis crítico. Esto hace que en el trabajo  actúe de manera subjetiva ante determinadas situaciones. Por ello se afirma que el síndrome de solomon afecta la capacidad laboral.

Como puede observarse, si uno o varios trabajadores padecen del síndrome de solomon, se convierte en un riesgo psicosocial. Los resultados psicológicos no son favorables para el trabajador llevándolo a padecer situaciones de angustia, estrés, depresiones y agotamiento.

Desde la perspectiva de la empresa la organización corre el riesgo de sufrir:

Liderazgo para erradicar el síndrome de solomon

Como se mencionó anteriormente, los líderes empresariales junto con la Gerencia de Recursos Humanos deben trabajar, para establecer un equilibrado clima laboral. Además, ejecutar acciones para obtener lo mejor de las personas y erradicar por completo el síndrome de solomon de la empresa. En este caso ejerciendo liderazgos que obtengan lo mejor de los trabajadores.

Estrategias para lograr este cometido:

Para finalizar, el síndrome de solomon es  muy común en las organizaciones por lo tanto, los líderes organizacionales, deben implementar las mejores estrategias para erradicarlo. Asimismo, lograr que las personas puedan demostrar mejor sus capacidades en el trabajo.

La comunicación apropiada y la capacitación orientada hacia la inteligencia emocional permitirán que se eliminen antivalores como la envidia que impulsa el síndrome de solomon. De esta forma, el clima laboral será de bienestar, fidelización y satisfacción de los empleados lo cual los comprometerá  más con la organización. Mientras se disfruta de un entorno saludable y estimulante.