Gerencia y Salud Ocupacional

La gerencia moderna está sujeta a constantes actualizaciones de los marcos jurídicos y tendencias de las diversas instancias que inciden de una u otra forma en sus procesos productivos, inclusive más en aquellos aspectos que conciernen a sus recursos humanos que en la era de la globalización están fuertemente regidos por la salud integral y la prevención de los riesgos laborales bajo el concepto de salud ocupacional.

La salud ocupacional no se limita a cuidar las condiciones físicas  y sicológicas de las y los trabajadores, también supone un apoyo a su perfeccionamiento y al mantenimiento y optimización de su capacidad de trabajo, por ello busca controlar los accidentes y evitar las enfermedades ocupacionales  mediante la reducción de las condiciones de riesgo que puedan provocar enfermedades por Trauma Acumulativo. Esto la convierte en una herramienta muy útil dentro de la cultura organizacional de hoy, identificada con la humanización del trabajo.

Además de las pausas activas, la gerencia debe tener en cuenta factores como la distribución de las estaciones de trabajo, en cuanto a la proximidad de una y otra, observando que se respete el espacio interpersonal mínimo; así como también el mobiliario, adecuado a condiciones de ergonomía; la iluminación necesaria, ya sea natural o artificial en cantidad suficiente; también la temperatura del ambiente de trabajo y la señalización de los espacios es parte de los determinantes que actúan sobre la productividad del recurso humano. 

Como las posturas repetidas mecánicamente durante largos periodos están asociadas con lesiones físicas, en las diferentes áreas de producción de una empresa o institución se encontrarán espacios laborales que en menor o mayor grado impliquen riesgos de este tipo. Sin embargo, estudios científicos demuestran que con unas sesiones cortas de ejercicio físico y técnicas de relajación, se pueden contrarrestar y disminuir muchos de los factores que inciden en los bajos índices de rendimiento laboral.

Estas sesiones breves, que implican rupturas momentáneas del hilo de trabajo revierten condiciones de incomodidad o cansancio en un refrescamiento y empuje renovado para las y los trabajadores que disfrutan de este beneficio y por consiguiente, también para la organización. Las pausas activas, pausas saludables o pausas laborales son una herramienta para evitar la fatiga, disminuir la tensión física y psicológica y lograr una recuperación y mantenimiento de las condiciones saludables que permitan una mayor productividad en los entornos de trabajo.

Desde el trabajo de oficina que se despacha tras un escritorio hasta las tareas más pesadas en una empresa, todas las funciones son proclives a afectaciones físicas, e incluso emocionales cuando los ambientes laborales no están adecuados a estos principios que la salud ocupacional atiende. Generar conciencia sobre la importancia de evitar riesgos no implica acciones de gran complejidad. La pausa para la comida, ya acostumbrada en todas las instancias productivas es un ejemplo de cómo llegan a asumirse estándares simples que aportan ventajas.

Objetivos de las Pausas Activas 

  • Prevenir alteraciones psicofísicas causadas por la fatiga física y mental.
  • Potencializar la productividad y el rendimiento laboral
  • Disminuir el estrés laboral y físico
  • Aumentar la armonía laboral y el rendimiento
  • Aliviar tensiones laborales por malas posturas o por rutina laboral

Los ejercicios de las Pausas Activas se pueden realizar en cualquier momento del día, cuando el o la trabajador(a) sienta la pesadez corporal, fatiga muscular, incomodidad, angustia o sobreexcitación psíquica. Estos pueden ejecutarse una o dos veces al día durante el turno de ocho horas laborales, con una duración entre cinco y siete minutos.

Ejercicios compensatorios: también llamados ejercicios de estiramiento, son los que se realizan durante la jornada laboral y tienen como objetivo proporcionar descanso a cada una de las estructuras anatómicas que estén comprometidas por la acción del trabajo que se realiza.

Es por las condiciones de tensión física durante las jornadas laborales que el personal que cuenta entre su rutina las Pausas Activas tiene menos probabilidad de experimentar fatiga porque su sistema musculo-esquelético recibe la atención necesaria para reducir el impacto de las horas de trabajo. Son mucho los protocolos de Pausa Activa que se pueden aplicar dentro de las empresas, y dependen básicamente del tipo de rutina laboral para el que se diseñen. La dependencia de salud laboral debe accionar en este sentido y la gerencia moderna motivar su implementación. 

Protocolo de Pausa Activa para trabajos de escritorio

Posición Inicial

  De pié con las piernas ligeramente separadas, relaje el cuerpo y manténgase erguido (espalda y cuello rectos), realice lentamente 3 respiraciones profundas. Durante los ejercicios respire suavemente.

Ejercicios para el Cuello

 Desde la posición  inicial y si mover los hombros estire el cuello hacia  el hombro derecho.Matega estirado por 5 segundos. Estiere luego hacia el hombro izquierdo, 5 segundos más. Repita 3 veces cada lado.

 De nuevo en la posición inicial voltee  completamente alineando el mentón con el hombro derecho, tratando de mirar hacia un punto detrás de usted, mantenga 5 segundos .Voltee hacia la izquierda, 5 segundos más.  Repita 3 veces cada lado. 

Ejercicio para los Hombros

   A partir de la posición inicial con la cabeza erguida suba simultáneamente los hombros intentando tocar los lóbulos de sus orejas durante 10 segundos.

 Vuelva los hombros a la posición inicial, siempre  con la cabeza erguida. Relaje durante 10 segundos.  Repita el ejercicio anterior alternando con esta posición  7 veces.

Brazos:

  A partir de la posición inicial eleve ambos brazos estirados sobre la cabeza y dibuje con ellos un círculo gigante hacia adentro 10 veces y luego hacia afuera 10 veces más.

 A partir de la posición inicial extienda los brazos a ambos lados del cuerpo y flexione ligeramente los codos, dibuje círculos más pequeños hacia adentro 10 veces. Repita 10 veces más hacia afuera.

Manos:

  Retome la posición inicial y estire los brazos hacia el frente con las palmas extendidas hacia arriba, con la mano derecha estire los dedos de la mano izquierda hacia abajo durante 7 segundos, cambie de manos y repita tres veces, cada una.

 Cruce los dedos de ambas manos frente al pecho y empuje hacia afuera estirando completamente los brazos, mantenga durante 7 segundos. Relaje volviendo a la posición inicial. Repita 3 veces. 

Piernas:

 A partir de la posición inicial separe las piernas flexionando la pierna derecha mientras estira completamente la izquierda, mantenga el tronco derecho sobre su eje vertical, permanezca 10 segundos así y vuelva a la posición inicial.

A partir de la posición inicial separe las piernas flexionando la pierna izquierda mientras estira completamente la derecha, mantenga el tronco derecho sobre su eje vertical, permanezca 10 segundos así y vuelva a la posición inicial. Alterne con la posición anterior 3 veces.

Ojos:

 En la posición inicial, sin mover la cabeza, realice movimientos circulares con los ojos, hacia la izquierda 10 veces y luego hacia la derecha.

 En la posición inicial, sin mover la cabeza dirija la mirada hacia la izquierda durante 7 segundos y luego hacia la derecha 7 segundos, alterne 3 veces.

Espalda:

 A partir de la posición inicial estire el torso hacia adelante y toque con las manos los dedos de los pies, mantenga 7 segundos y vuelva a la posición inicial. Repita 5 veces.n A partir de la posición inicial incline el cuerpo con los brazos estirados hacia la derecha, doblando la cintura sostenga 7 segundos. Vuelva a la posición inicial y realice el movimiento hacia la izquierda. Alterne repitiendo 5 veces. Vuelva a la posición inicial y relaje con 3 respiraciones profundas.