¿Cómo Lograr una Sólida Identidad Digital en el Mundo Empresarial?

Gestionar la Identidad Digital

La identidad digital es la información que se genera por la interacción de usuarios en internet. Como resultado se crea una personalidad propia, y con ello una reputación.

Todos los que de alguna manera manejan y acceden a información a través de internet, conocida como comunicación 2.0., también como identidad 2.0., crean una identidad digital.

Es la comunicación 2.0., la que permite formar una identidad digital, en una gran red de información. Por lo tanto comparte en la esfera pública algunos datos personales.

Las interacciones, acciones y omisiones, representan indicadores de nuestra identidad. Las mismas están conformadas por datos, imágenes, ambiente, contexto y el lugar donde están accesibles nuestros datos. Por lo cual, de cierta forma define nuestro perfil online.

Tener una identidad digital en el ciberespacio significa tener una representación de sí mismo. Por cierto, construida a partir de la actividad propia y de los demás.

“La revolución actual gira en torno a las tecnologías del procesamiento de la información y la comunicación, que cada vez más, se usan en la mayoría de ámbitos de nuestra vida” (Castells, 2003).

Las innovaciones tecnológicas a partir de la década de los noventa, transformaron los esquemas comunicacionales. Como consecuencia resalta una generación que no ha conocido la vida sin la red. El uso de internet representa globalmente la forma por la cual se crea una identidad digital.

Es inevitable tener una identidad digital en internet, aún cuando la persona elige no formar parte de estas comunicaciones. En ocasiones, temiendo por su privacidad y seguridad, es posible que forme parte de ella, a través de otra persona que publica su imagen o algún contenido en la red.

El tema de la seguridad y privacidad, no es en sí un problema de los medios 2.0., sino del uso que se hace de ellos en perjuicio de terceros. Para ello están disponibles las herramientas y técnicas de seguridad digital que cada empresa implementa en resguardo de su identidad e información de su personal, de sus sistemas y clientes.

Actualmente hay leyes que regulan la protección de datos de carácter personal, entre ellos la Ley de Protección de Datos Personales. Estas leyes respaldan la protección de datos limitando el uso de la redes para garantizar el honor y privacidad personal.

El mundo de internet ofrece campos de acción para obtener la seguridad requerida. De tal manera que es posible configurar identidad digital más adecuada de acuerdo a lo que queremos comunicar.

El tener presente el valor de la identidad digital a través de las redes, ayuda a orientar a los usuarios en la visión de utilizar su imagen de manera consciente. A fin de aprovechar la presencia en internet y desarrollar una marca personal óptima.

Naturalmente esto requiere de un plan estratégico, formulado en base a  preguntas como:

¿Cuál va a ser el nombre asociado a la identidad digital?

¿Cuáles son los términos que van a definir esa identidad digital?

¿Cuál es el objetivo de tener una identidad digital, a mediano y largo plazo?

¿Cuál es ese valor primordial que destacaría en el ámbito comercial?

¿Cuál es la característica principal que nos destaca frente a otros en el área?

¿Qué tipo de mensajes se van a comunicar?

Por supuesto hay empresas que cuentan con su departamento de marketing para destacar su marca virtual.  Pero también hay personal branding especializado en identidad digital corporativa que trabaja freelance.

Un personal branding tiene como función destacar aspectos únicos, relevantes y especiales para darlos a conocer a un público objetivo. Es decir, para crear esa identidad digital exclusiva en las redes profesionales y personales.

Elementos que conforman una identidad digital

La identidad digital se puede configurar de muchas maneras y una misma persona puede tener diferentes identidades utilizando una o diversas herramientas , entre ellas:
• Perfiles personales en las redes sociales a través de Facebook, Google, Twitter, Instagram, LinkedIn, Myspace, MSN, Viadeo.
• Portales de búsqueda de empleo nacional e internacional
• Red de contactos, familiares, amigos, colegas, contactos profesionales, seguidores y a quienes seguimos.
• Contenidos digitales, mostrando fotos e imágenes en redes sociales, videos en Vimeo, presentaciones en Slideshare, o documentos publicados en una web o blog personal.
• Las direcciones de correo electrónico. Corporativo, institucional, y personal.
• La mensajería instantánea. Messenger a través de distintas herramientas y dispositivos.

A través de estos elementos una identidad digital óptima debe trabajarse tomando en cuenta aspectos como:

1. La identidad gráfica. Que corresponda con el perfil real, que defina al profesional o empresa y que transmita su posicionamiento y sus valores. Con la finalidad de que pueda se identificado de forma precisa.

2. Canales de comunicación 2.0. Lo más conveniente es tener un enfoque central de toda la comunicación en una sola red social. Por ejemplo Linkedin, y apoyarse en otras redes sociales para difundir el mensaje o servicio. En ocasiones, la mejor opción es un blog personal que constituye una marca e identidad digital.

3. Divulgar el contenido en internet. Dirigiendo información de interés a clientes y captando al público en general.

4. Análisis y evaluación de resultados. Medir los indicadores para evaluar si los objetivos han sido alcanzados y plantear acciones de mejora de manera oportuna.

5. Establecer una agenda de contenidos. Definir el tiempo y la frecuencia para generar contenido, que aporte solución o valor acorde con el objetivo y lo que se quiere comunicar.

Construir una identidad digital de éxito requiere dedicación y establecer metas a corto y mediano plazo.

Estos conceptos buscan orientar la percepción que se quiere generar en otros, logrando obtener una reputación online favorable y real. La reputación es la valoración y opinión que otros tienen de una empresa, marca o persona. Si bien es cierto que puede ser percibida como “positiva” o “negativa”. Finalmente esto dependerá del relacionamiento generado entre ambas partes, los valores transmitidos y compartidos.

Independientemente, de que las personas conozcan o no que a través de la redes se produce una identidad digital. Incluso aunque no gestionen su creación, igual tienen una reputación online. Evidentemente esta no está bajo su control y criterio, sino que es construida por los usuarios en su contenido.

De esto se desprende que en las redes se generan distintas interacciones. Es importante considerar que en el caso de los clientes estas relaciones representan un contexto a ser tratado con especial atención. Por cuanto pueden crearse diferencias con clientes, y aun si se le ofrecen soluciones, pueden quedar inconformes y generar una opinión negativa.

Para construir una identidad digital personal o profesional de calidad se requiere participar activamente en contenidos que aporten información de valor. Cabe destacar que siempre en el marco del respeto al subir imágenes o vídeos. También al compartir textos, comentarios o post en portales, blogs o foros.

Hay que tener presente que quiénes somos fuera de la red puede estar influenciado también por quiénes somos en la web. Una óptima gestión de la identidad digital, se concibe como una acción necesaria para crear con éxito la propia visibilidad. Al igual que ésta, la reputación y privacidad en la red son elementos clave para vivir en una sociedad informacional.

Una identidad digital adecuadamente gestionada y coherente con la identidad analógica, tiende a consolidar un perfil social más sólido y real fuera de Internet.

Hay que tomar en consideración que la construcción de la identidad digital está ligada al desarrollo de habilidades tecnológicas. Así como también a una actitud activa en la red, construyendo vínculos de confianza.

En la identidad digital convergen muchos aspectos de carácter sociológico, cultural y psicológico. En ocasiones esto puede generar que la identidad no se corresponda con la real, debido a que cada cual quiere mostrar lo mejor de sí mismo. Esto puede que funcione para las personas, pero para las organizaciones es un arma de doble filo. Porque en la era digital las cosas terminan por saberse más tarde o temprano.

Por  ello, para gestionar eficazmente la identidad digital hay que tener presente los siguientes criterios:
• Aunque es una representación virtual que permite interactuar en el ciberespacio, debe estar basada en una trayectoria real para que despierte interés.
• Se requiere comenzar a entender la tecnología y participar activamente.
• Es una oportunidad para crear red comercial, acercarse a públicos de interés y ofrecerles soluciones acorde con sus necesidades e intereses.

Para desarrollar y mantener una identidad digital positiva, la credibilidad y confianza son los primeros factores a tomar en cuenta. Por lo cual es vital aportar información responsable y ética.

Al ser conscientes de estas premisas, así como de las oportunidades y peligros de la red, gestionar la identidad puede garantizar una adecuada identidad. 

Por otra parte, el uso fraudulento de datos como el phishing representan graves amenazas. Con éste se pueden cometer estafas como por ejemplo acceder a través de identidades falsas o clonadas a registros y datos bancarios.

Entre otros delitos que se cometen a través de identidades digitales ilegales están el robo de identidad, plagios y fraudes.

Un hacker tendrá la capacidad de vigilar y mejorar el funcionamiento de un sistema de seguridad, detectando sitios webs que desarrollan actividades delictivas, así como plataformas con contenidos abusivos.

El pirata informático o cracker, aplica sus conocimientos para vulnerar los sistemas de seguridad y obtener información de la que pueda beneficiarse en prejuicio de otros.

Por estas razones, la construcción cuidadosa y positiva de una identidad digital única en la red requiere de un aprendizaje y conocimientos de la cultura digital.

Hoy en día Internet es la herramienta que ofrece infinitas soluciones a todos con la utilización de dispositivos inteligentes. Algunos dotados de herramientas de autenticación para obtener facturación electrónica, firma electrónica, visado digital, voto electrónico, carnet de identidad digital, formularios electrónicos, certificados digitales, etc.

Sin embargo, mediante las políticas de protección de datos, los usuarios se comprometen y aceptan las condiciones de servicios digitales y se responsabilizan de la veracidad de los datos que aportan. Por su parte, las empresas disponen de sistemas y requisitos de protección y privacidad de datos.

A pesar de las medidas preventivas hay que tener en cuenta que la usurpación de identidad y el uso fraudulento son problemas existentes en el mundo virtual, sino se toman las  medidas pertinentes.

Gestionar con éxito la identidad digital, conlleva a contar con las habilidades informacionales en cualquier contexto, desde la necesidad de producir información veraz hasta el uso ético y legal de sitios y herramientas comunicacionales.