Conoce como implementar un enfoque de género dentro de tu compañía

Las organizaciones que se gestionan en el marco de la responsabilidad social, en el sentido más integral, tienen la oportunidad de rediseñar una visión corporativa que marque la pauta de innovadoras prácticas empresariales, entre las nuevas vertientes surgidas en la gerencia moderna, la incorporación de la perspectiva de género en el diseño de las políticas de la empresa agrega valor estratégico al abordaje de asuntos que antes ni siquiera eran considerados, pero que tienen impacto en los procesos productivos.

Los procesos gerenciales utilizan consciente o inconscientemente la segmentación por género, en la práctica muy extendida al momento de contratar mano de obra, por ejemplo, se discrimina a la mujer en edad reproductiva sin importar méritos ni cualificaciones para el puesto de trabajo, a pesar de que las legislaciones de varios países ya contemplan también los permisos por paternidad en el marco de las políticas públicas orientadas a la defensa de los derechos humanos.

El planteamiento disponible como alternativa es incorporar de manera muy consciente en el cálculo gerencial el enfoque de género para avanzar en el mejoramiento de las políticas y actividades empresariales de desarrollo social, utilizando, plenamente, las capacidades humanas de todos y todas, al contar con una mayor y mejor participación laboral femenina, reduciendo las inequidades y desigualdades. Para lo cual, la gerencia con perspectiva de género resulta fundamental para aumentar la resiliencia organizacional.

Entendiendo que el género es una construcción social que diferencia, entre mujeres y hombres, a partir de rasgos de personalidad, actitudes, sentimientos y conductas, se utiliza esta perspectiva para mirar el funcionamiento de los sistemas detectando patrones de riesgos, necesidades, responsabilidades y acceso a recursos de acuerdo al sexo, pero considerando también el rango de variaciones emergentes al cruzar otros factores como edad, nivel educativo, condición social y otros derivados del contexto social. 

Para contextualizar esto, hay que considerar que el mapa laboral de América Latina se ha visto transformado por los procesos de globalización y en esa nueva configuración se ha avanzado también en el enfoque de derechos como tema transversal para la gerencia. Las reivindicaciones laborales hoy se han vuelto comunes con la prevención de las enfermedades ocupacionales y la implementación de la seguridad industrial, también la responsabilidad social empresarial está ofreciendo nuevas vías para la gerencia, incluso el enfoque de género tiene fortalezas dignas de considerar.

Frente a factores tales como que el grueso de la población femenina está concentrada en trabajos peor pagados y con escasa protección laboral, aún cuando su nivel educativo se ha incrementado de manera considerable en las décadas pasadas, tienen que detonar nuevas prácticas empresariales que permitan capitalizar esto como recurso.

Partiendo de que la desigualdad que se produce en la división de los roles de género y establece una estructura productiva en la sociedad, que permea al ámbito laboral, con una cultura organizacional que privilegia discrecionalmente factores como los ingresos, salarios, entre otros, que se convierten en mecanismos de discriminación.

En general, en la cultura corporativa existe una división entre los trabajos femeninos y los trabajos masculinos, así como una desigualdad en los salarios, basada en la desvalorización del trabajo femenino remunerado, amparada en la invisibilidad del doméstico como trabajo, pero que ocupa gran parte del tiempo productivo de las mujeres e implica una exposición a riesgos ocupacionales dentro del hogar.

La visión de género, más allá de apuntar a la creación y el mantenimiento de puestos de trabajo en los que mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades y gocen de iguales remuneraciones para esfuerzos iguales, también busca asegurar la eliminación de cualquier forma de discriminación de género que impide, a un sector, llevar la vida productiva y gratificante en condiciones justas, como parte del desarrollo personal al que se puede aspirar en el entorno laboral.

El género como estrategia de análisis organizacional

Los nuevos tiempos y la oferta abundante de estrategias y métodos para enriquecer y fortalecer los procesos productivos permiten considerar hoy, condicionantes que deben ser tomados en cuenta por la gerencia para obtener la máxima eficiencia en el compendio de sus actividades empresariales, y que a su vez impactan la sociedad en la que se asienta la organización.

Por estas y otras razones, merecen ser consideradas intervenciones corporativas ligadas al ámbito de la responsabilidad social empresarial, pero atravesadas también por la mirada de género, como sería el apoyo o contribución con lugares de cuidado diario para hijas e hijos de trabajadores, próximos a la empresa o institución, por ejemplo. Este estilo de políticas corporativas permite maximizar el rendimiento de las prácticas gerenciales a fin de impulsar la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres a la par que se desarrollan programas sociales.

Más allá de la violencia contra las mujeres que ha ganado espacios para visibilizarla entre la opinión pública, existen formas de violencia más sutiles que permanecen escondidas detrás de prácticas comunes con nombres tan engañosos como la igualdad, que no siempre es justa, la perspectiva de género aboga más bien por prácticas equitativas que resultan mucho más justas. 

Esto resulta evidente, a modo de ilustración, en un tema tan básico como determinar la cantidad de sanitarios a disponer para el personal, la perspectiva de género obliga a hacer cálculos en los que se considera el tiempo promedio en el cual hombres y mujeres utilizan este servicio y al ser mayor el que las féminas emplean, simplemente por sentarse y limpiarse, aun cuando la población laboral se divida 50% en partes iguales, el número de sanitarios para mujeres debe ser mayor que el de hombres para eliminar el tiempo de espera.

Éstas consideraciones en el territorio de la gestión organizacional permiten reducir las cargas emocionales que aportan estrés adicional a las mujeres, ya que éstas son, generalmente, las responsables de la educación de niños y niñas, las que supervisan las tareas asignadas en la escuela para el hogar, adicionalmente se ocupan del traslado escolar, todas tareas asociadas al género pero que pueden ser facilitadas por nuevas prácticas corporativas que no representan inversiones descomunales.

Si bien la metodología de género es una forma de abordaje de las situaciones  o problemas que presta especial atención a las diferencias existentes en los grupos involucrados, por sus condiciones biológicas y por los roles que la sociedad les asigna, su inclusión en el maletín gerencial ofrece una agudeza para incorporar enfoques que de otra forma pasarían inadvertidos en los procesos organizacionales.

El género ofrece una nueva macro dimensión para el análisis organizacional, que permite explorar mayores profundidades en cada contexto socioproductivo de la empresa, para considerar los sesgos y las desigualdades que pueden desembocar en prácticas corporativas injustas, pero que al ser remediadas se cimientan ambientes laborales mucho más justos y cómodos para todo el personal.

Revisar los procesos de la empresa a la luz de la perspectiva de género abre nuevas puertas para controlar mejor los impactos de las políticas y las estructuras corporativas más allá de estereotipos que jerarquizan y descalifican a determinados grupos sociales en razón de su sexo, edad y un gran etcétera. De esta forma es posible gerenciar organizaciones en las que no existan techos de cristal ni otras formas de discriminación que lesionen el capital humano de la empresa.

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